EN EL CORAZON DE RAVELLO

Dificultad: fácil | Durada: 2,5 horas

Para saborear las diferentes influencias en le arquitectura de Ravello se aconseja empezar un paseo por la iglesias de Santa Maria a Gradillo. En seguida se puede admirar su sugestiva apariencia, con inmediata intensa impronta morisca.

Poco después se encuentran los restos de el antiguo Castillo fortificado, construido al principio del XIII siglo. De repente, nos podemos sumergir en el autentico corazón de la ciudad: sobre la plaza Vescovado, lugar de encuentros, se levantan el Domo con sus artísticas joyas, y la torre de entrada a la magnifica villa Rufolo, coreográfico conjunto de edificios, datados en el XIII siglo, inmersos en una vegetación increíblemente variada y lujosa.

A las espaldas de la noble demora se eleva la iglesia de la Santísima Anunciada, que, con una apariencia seria, es decorada a tarsio en piedra gris. Bajando se encuentra la iglesia de San Pedro a la Costa, tal vez la mas antigua de la ciudad: la vieja estructura basilical cayó en el Quinientos y vino reconstruida y reparada mas veces en los siglos sucesivosSe llega, finalmente, al medieval centro de Torello, que fue el primer núcleo habitado de Ravello y cogió nombre por el altura de el monte Toro: en el centro está la bella iglesia de San Miguel Arcangelo .

 

 

DE VILLA RUFOLO A VILLA CIMBRONE

Dificultad: fácil | Durada: 2 horas

De la capilla de Villa Rufolo se llega con brevedad a la iglesia de San Francisco, con su convento fundado, según la tradición, por el santo de Asís. Solo un poco mas allá, surge la iglesia de santa Clara, rodeada por las ocho pequeñas habitaciones pertenecientes al monasterio de clausura construido en el Trescientos.

Siguiendo el camino se llega, después de un agradable paseo, a la bella villa Cimbrone. El contesto de el lugar, ecléctico encuentro entre pasado y épocas recientes, entre estilismos arquitectónico y una inmejorable naturaleza, ofrece la posibilidad de visitarlo siguiendo varios itinerarios, todos muy sugestivos.

A la izquierda de la entrada está el patio, a través de el cual se accede por una puerta a la famosa “cripta”. A la derecha del pequeño patio, rodeado por arcos y columnas, se levanta la cuadrada y bordada torre de defensa: esta se encuentra ante del edificio, dicho castillo, con sus zonas interiores merecedoras de una visita por la riqueza y variedad en decoraciones.

Siguiendo el principal paseo, dicho de la Inmensidad, se llega ante al pequeño templo de Cerere y después, a pico sobre el mar, a la celebre terraza dicha de el Infinito. También se pueden admirar el mirador de Mercurio, el templo de Venere, el templo de Bacco, la Tea Room, con influencias árabes, y el patio de las sirenas.

 

 

DE PLAZA DUOMO AL PIANELLO

Dificultad: fácil | Durada: 1,5 horas

A la izquierda de la central plaza Duomo, un camino de escaleras conduce al palacio Confalone, nombre de una de las más antiguas e ilustres familias de Ravello: las orígenes del edificio que resale al Doscientos son testimoniada por las líneas arquitectónicas de su patio interior: hoy el edificio es utilizado como hotel.

Dejando atrás el Ayuntamiento, cuyas orígenes son del año Mil, encontramos el magnifico palacio Sasso, de influencia árabe y con su gran mirador que domina la vista al mar. Más adelante, en una pequeña plaza, se puede admirar el palacio d’Afflitto, ricos de piezas arquitectónicas que ante pertenecían a un antigua iglesia del vecino pueblo de Scala en honor del santo Eustaquio. A lado se admira la iglesia de san Juan del Toro que surge en posición elevada sobre la misma altura de la que coge el nombre.

Siguiendo por el margen norte del pueblo, se llega a plaza Fontana, desde la cual parte un diminuto camino que sube por la colina de Brusara: por el camino se encuentran dos iglesias, la de santa Maria del Lacco y la de san Martín. Dejando plaza Fontana atrás y siguiendo por la calle que lleva hasta la iglesia de Santa Maria a Gradillo, mas o meno a mitad de camino, nos encontramos con la iglesia de San Ángel, enteramente construida en el interior de una montaña: la visita de su interior nos traslada directamente al Doscientos.

 

 

BAJANDO POR LAS ANTUIGUAS ESCALERAS

Dificultad: media | Durada: 1 hora

A delightful walk, not very difficult and incredibly rewarding from the point of view of environmental attractions, is the one that climbs down from Ravello to Minori. You leave from the small, 13th century church dell’Annunziata, which used to belong lo the noble Fusco family and before that to the Royal Family of Naples.

It’s a pleasant walk downhill, between ancient stairways and narrow lanes, immersed in the always more intense perfume of the Mediterranean scrub. The itinerary offers marvellous views overlooking the coast and the sea. After less than half an hour you arrive in Minori, a holiday spot appreciated already at the time of Imperial Rome.

 

 

A RAVELLO, DESDE AMALFI

Dificultad: media-alta | Durada: 2 horas

Legar a Ravello a pie, saliendo de Amalfi, requiere un pequeño esfuerzo pero por otro lado son muchas las sensaciones placenteras que se perciben a lo largo del camino. De Amalfi, siguiendo el nordeste sobre la carretera por Salerno, se llega ad Atrani, pequeño pueblo situado en la boca de un barranco con las paredes cayendo a pico al mar.

Una vez llegados a Castillone, se coge a la izquierda, en dirección de Scala, otro precioso pueblo de la comarca que también vale como excursión ya que en su tiempo fue sede obispal y posee un gran numero de iglesias.

Justo ante de llegar a Scala es el desvío que lleva a Ravello, subiendo por calles flanqueadas de nobles palacios y espléndidas iglesias hasta llegar a los famosos jardines y terrazas que caen a pico sobre el mar.

 

 

EL VALLE DE LA S HERRERIAS

Dificultad: media-alta | Durada: 3 horas | Informaciones: senderism

La Reserva Natural Valle de las Herrerías, instituida en 1972, en territorio de Scala, a las espaldas de Ravello, constituye la única área protegida de toda la costa de Amalfi.

La Reserva cuida de un gran valle que baja de los Montes Lattari y permite que se descubra la otra cara, la rural y de montaña, de una región que mas a menudo es celebrada por sus aspectos litorales. Los Montes Lattari (en español Lecheros) que deben su nombre a la pastoricia, desde siempre practicada, se elevan sobre el nivel del mar mas de 1000 metros.

El lugar, felizmente rico en aguas, permitió la creación de herrerías y finca donde se producía papel. Se pueden apreciar vegetales raros como la Pteris vittata, el Erica terminalis y la Pinguicola hirtiflora; también se aprecia la preciosa Woodwardia radicans, raro ejemplo de flora preglaciar.